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“Regresar a casa ya no es opción”: madres migrantes esperan dejar México por violencia 

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Madres jefas de familia provenientes de Michoacán que se vieron obligadas a salir de su lugar de origen con tal de proteger a sus hijos, viven con la incertidumbre de cuanto tiempo deberán esperar antes de lograr obtener asilo en Estados Unidos

Aunque temen que el proceso de solicitud se torne lento con los ajustes que entrarán en vigor al programa CBP-One, mantienen la esperanza de que obtengan respuesta satisfactoria a su solicitud ya que además consideran que permanecer en esta ciudad tampoco es seguro.

Una de las madres con quien platicamos en entrevista para Nómadas, es Alicia (a quien por seguridad le cambiamos el nombre), ella relató como tras casi tres meses de haber llegado, sigue considerando difícil permanecer en una ciudad como Tijuana. 

“Es muy complicado porque no conocemos a nadie, nunca había salido de donde vivía”, relató al tiempo que contó su vida dio un giro con el secuestro de su hijo,  que es menor de edad y de quien obtuvo una ficha por su desaparición. Tras ser localizado fue arrestado, sin embargo Alicia logró obtener su libertad y huir hacia el norte. Junto a sus tres hijos y su nieto, sigue esperando la oportunidad para ingresar su solicitud. 

Un ejemplo de paciencia es el de Diana (también se cambió su identidad a fin de proteger su identidad) ya que tiene cerca de dos años en espera de  solicitar su permiso. Ella tiene familiares del otro lado de la frontera quienes le han sugerido esperar el tiempo necesario en el que le toque recibir la llamada que hace más de un año le ofrecieron

“El año pasado no había solicitudes del CBP-One, antes teníamos que ir a Palacio de lunes a viernes y estar ahí todo el día, solo nos decían que teníamos que esperar porque era un proceso muy largo, nos pidieron llenar una hoja en blanco para explicar la razón de nuestra solicitud y nos pidieron nuestro número telefónico porque nos iban a hablar, y nada. Mis compañeras se regresaron pero yo me quedé”. 

Hoy en día, Diana decidió dejar de seguir esperando la llamada para al fin, proceder por medio de CBP-One a fin de que ella y sus cuatro hijos ingresen de forma legal al vecino país

Mientras sus procesos avanzan, siguen siendo testigos de la llegada y partida de madres de familia que arriban en situaciones similares. Más allá de dejarse llevar por la desesperación han aprendido a unirse, pese a que están conscientes que una vez logrando entrar a Estados Unidos, muy seguramente sus destinos se separarán. 

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