Hacemos periodismo, compartimos historias y formamos nuevos profesionales.

(Fragmento) ‘Ser Mujer’, libro de Estephanía Baez que reúne voces de mujeres que inspiran

0

La periodista y escritora tijuanense Estephanía Baez, recientemente publicó su libro Ser Mujer, en el que reúne las memorias de 30 mujeres, en las que los temas son variados y diversos, pero que cuentan con un común denominador: la inspiración que proyectan hacia otras mujeres.

El libro en sí es un compendio de voces en donde el amor, la infidelidad, la pérdida de seres queridos, la maternidad, los sueños cumplidos, la lucha por los derechos humanos, entre muchos otros temas, son los comunes denominadores de las memorias.

Aquí te compartimos -con la autorización de la autora- dos de las memorias que comprenden este compendio, para que te animes a buscar y leer el libro completo.

La culpa y mis talones 

Por Anónimo 

¿Cómo resumir lo que por tanto tiempo fue mi talón de Aquiles? Esta es una anécdota que combina el libre albedrío y sus consecuencias o efectos secundarios. 

Siempre quise ser madre, desde chiquita jugaba a la casita y soñaba con un día poder tener mi hogar. Al crecer, ese sueño no disminuía, yo sabía que una de mis grandes misiones y retos en esta vida era vivir y aprender a ser madre. Lo deseaba y anhelaba tanto sin pensar en edad ni tiempo; como dicen, pide y se le dará, se me dio y oh sorpresa.

No estaba preparada, ni el escenario ni las circunstancias eran como lo pensaba, ahí comenzó todo. Decidí interrumpir mi embarazo, no una, sino tres veces. Ni influenciada ni presionada, así lo decidí, por mí y para mí.

Con los años, la búsqueda de la maternidad deseada comenzó, y con el primer aborto natural vino la culpa. Mis embarazos interrumpidos eran el elefante gigante del cuarto, del que nadie quería hablar, disfrazado de culpabilidad. Por años sentía culpa. Culpa por haber elegido no ser madre a esa edad, culpa por haber puesto mi sentir como prioridad, culpa en mil colores y sabores sin mencionar todo lo que leía o escuchaba sobre el aborto de quienes no lo apoyan. 

La culpa se convirtió en una gran sombra que pisaba mis talones, cada paso que daba, ella estaba detrás como si me asegurara no tener derecho a alcanzar mi felicidad, como si me asegurara que mis decisiones fueron un error y no había vuelta atrás.

A un mes de otro legrado más, me embaracé por tercera vez, con miedos e inseguridades, pero decidida a hacer válido mi sentir, mi derecho a ser madre, a confirmar que mis decisiones del pasado no tomaban represalias en mi presente, que el decidir a tu conveniencia no es egoísmo, si no amor propio. Mi embarazo fue perfecto, no hubo riesgos ni complicaciones, pude sentir como desaparecía esa sombra que tanto pisó mis talones. La vida me confirmaba que todo a su tiempo y con calma.

Hoy disfruto de eso que tanto deseaba, de amor puro e incondicional. Hoy disfruto a alguien que me ve sin ser juzgada, alguien que con sus ojos me dice: “Sí, sí tuviste el derecho a ser mamá”. La mejor validación sin necesidad de palabras.

Foto: Cortesía

Rescato personas víctimas de trata: El día que cambió mi vida

Por Alma Tucker

Era un día como cualquier otro, hasta que recibí la llamada que cambiaría mi vida. Trabajaba con el Consulado de México, en San Diego, y tenía el privilegio de tratar con personas con vidas distintas y de diferentes sectores sociales.

Un día, me llamaron los de la Patrulla Fronteriza, se dirigían a urgencias con una niña de doce años proveniente del sur de México. La llamaremos María. Anteriormente ya había trabajado con víctimas de trata, pero ésta llamada podía ser todo, menos ordinaria.

Los padres de María habían cruzado la frontera hacia Estados Unidos de manera ilegal hace ya algunos años, dejando a su hija con su abuela. Estaban desesperados por reunirse con ella, entonces le enviaron dinero para que le pagaran a un coyote y la cruzara a Estados Unidos. La abuela le pagó a los coyotes, abrazó a María y se despidió de su nieta.

En el camino los coyotes le dijeron a María que sus padres solo habían pagado la mitad de su traslado, por lo que ella tendría que pagar la otra mitad con su cuerpo. María no tenía cómo escapar, estaba en medio de las montañas que dividen a México de Estados Unidos. Además, ya había caminado por 24 horas. También desconocía su ubicación. No tenía escapatoria, los hombres en el grupo la violaron en múltiples ocasiones, la lastimaron y la dejaron atemorizada.

Cuando el grupo de coyotes con migrantes ingresó a territorio de Estados Unidos, fueron interceptados por la Patrulla Fronteriza y fueron arrestados. María fue llevada a la sala de urgencias más cercana para una evaluación, no hablaba inglés, estaba sola en un país extranjero.

Cuando mi celular sonó me dirigí enseguida al hospital para poder encontrarme con ellos y poder apoyar y brindarle amor y cuidado a esta preciosa jovencita. Caminaba por los pasillos del hospital, fue fácil encontrar a María, lloraba y repetía una y otra vez en voz alta: “Mamá, mamá”.

Han pasado diez años y aún puedo escucharla. Cuando la encontré estaba con un trabajador social, una enfermera y un doctor, ninguno podía calmarla. María no entendía y no podía comunicarse porque no hablaba el mismo idioma que ellos. La tomé de la mano y me presenté. Le hablé como si le estuviera hablando a alguien que amo, le aseguré que iba a encontrar a su mamá y que no la iba a dejar sola ni por un momento.

Después de eso volteó a verme y dejó de llorar. Ese momento impactó mi vida, poder estar ahí para una persona indefensa y vulnerable le dio a mi vida un propósito. Ese día me hice dos promesas, le prometí que no la dejaría sola y me prometí que haría todo lo que estuviera en mi poder para cualquier niño que se encontrara en una situación similar.

No imaginaba el impacto que esa promesa tendría en mi futuro y el de mi familia, solo estaba segura de que accionaría. Actualmente opero los únicos albergues en Baja California para menores que sobrevivieron al tráfico humano. Hemos rescatado a más de 100 niños, les hemos proporcionado protección, esperanza y cuando es posible los reunimos con sus seres queridos. Contemplamos muy de cerca el daño que causa el tráfico humano, pero también presenciamos la belleza de la reconstrucción del alma.

———-

Estephanía Baez es egresada de la Universidad Iberoamericana en la Licenciatura de Comunicación. Inició su carrera en Uniradio TV como conductora y editora, posteriormente se convirtió en la primera corresponsal en Tijuana para ESPN México, donde cubría partidos de primera división.

También formó parte de Telemundo 33 y Azteca San Diego como productora y conductora del noticiero nocturno, en donde recibió dos nominaciones a un Emmy. Es Fundadora del movimiento Soy Mujer y Soy Inspiración, el cual pretende motivar a mujeres en el ámbito laboral. Actualmente es conductora de “Las Noticias a las 5pm” y corresponsal en San Diego para Televisa Californias. La encuentras en redes como @estephaniabaez

Deja una respuesta

Su dirección de correo electrónico no será publicada.